lunes, 7 de abril de 2014

Un diálogo incómodo, por Corina Arnal


-     Alana: Uy, wow. Gracias, fue increíble.
-     Sebastian: Eh, ¿de nada? ¿Em, gracias a ti?
-     Alana: Estamos muy educados de repente.  Supongo que ya es demasiado tarde para este tipo de formalidades.
-     Sebastian: Si, supongo. Sobretodo después de todos esos mordiscos, eso fue algo nuevo para mi Pero, ¿si terminaste?
-     Alana: Sí.
-     Sebastian: ¿Segura? Puedo hacer algo más
-     Alana: Bueno, no es que haya terminado como tal, pero ya no quiero seguir.  Nunca logro eh Bueno, es que los medicamentos que estoy tomando ahorita no dejan que termine, así que no te preocupes, no es que fallaste o algo así.
-     Sebastian: Ah ok, que lástima.  ¿Los tendrás que tomar por mucho tiempo?
-     Alana: Empecé estos nuevos antidepresivos el semestre pasado, y hasta que no esté estable creo que no puedo considerar bajar la dosis.  Seguiré con eso, varios para la ansiedad, dormir, tú sabes, lo normal.
-     Sebastian: Sí, claro.  Bueno, espero que te estés mejorando.
-     Alana: Sí, la verdad es que me estoy sintiendo mucho mejor este semestre. He empezado a expresarme mucho más a través de mi arte, lo cual ha sido súper.  Creo que simplemente estaba manteniendo todo por dentro y ahorita por fin tengo un medio con qué comunicarme.
-     Sebastian: Ah wow, me parece increíble eso.  Yo también toco la guitarra cuando estoy muy ansioso. ¿Qué tipo de arte haces? Pintas, escribes, música
-     Alana: ¡Me encantaría oírte tocar la guitarra! Tendrás que traerla la próxima vez que vengas.
-     Sebastian: Sí, seguro
-     Alana: A mi me gustan las artes manuales, y siempre me han gustado los animales.  Empece a sentir que necesitaba una manera de expresar mi violencia interna.  Entonces, me dediqué a cazar animales pequeños y hacer arte de taxidermia.  Claro, todavía estoy aprendiendo, pero he ido a varias conferencias y ya tengo una colección decente de ardillas y conejos que se están vendiendo bien en Ebay.
-     Sebastian: la maravilla de eBay
-     Alana: ¿Quieres que prenda las luces y te enseñe algunos?  Tengo mi pistola acá también.
-     Sebastian:  Claro, me encantaría. Pero la verdad es que estoy feliz acurrucado contigo en la oscuridad.  ¿Me puedes regalar una pastilla para la ansiedad y para dormir?

-     Alana: ¡Toma! Ay, que alegría que nos conocimos.  ¡Duerme bien!

No hay comentarios: