martes, 1 de abril de 2014

La sorpresa, por Nicole Byer

[Este cuento participó en el concurso #98 de ficción breve convocado por el escritor Alberto Chimal en su sitio Las Historias. Recibió una mención honorífica]




“Quiero un perro,” exigió el niño obstinado con ojos demasiado grandes para su cara. Era la quinta vez que lo había dicho ese día, y su padre ya no sabía cómo responder. Le había explicado que es una responsabilidad enorme tener un perro en la casa, y que no tenían ni el tiempo ni el dinero para hacerlo. El niño, con sus seis años y la cabeza lleno de sueños, no lo entendía.
El padre salió a la calle y respiró profundamente… ¡cómo quería darle todo lo que pedía a su hijo! Caminaba lentamente, pensando, cuando vio la juguetería que había sido su sitio favorito cuando él tenía la misma edad que su niño. La fachada ya era vieja y desmoronada, pero todavía se sentía un poco alegre al verla. Decidió entrar… quizás podría encontrar algo para hacer que su hijo se olvidara completamente del compañero canino que no podía tener. Y, al entrar, encontró el sustituto perfecto.
El padre volvió a su casa, con un pastor alemán de peluche en las manos y la esperanza de ver dos ojos grandes y felices al su regreso. Casi había llegado a su escalera de entrada cuando la puerta abrió y su niño salió corriendo. “¡Tengo un perro!” gritó el chico, con una sonrisa formidable. Y, a la sorpresa del padre pero no de su hijo, el perro saltó de sus manos y corrió a recibir a su dueño nuevo.

No hay comentarios: