lunes, 7 de abril de 2014

Diálogo Awkward, por Kevin Gonzalez


- ¡Rodrigo! 

- ¡Ah, qué tal Luis! ¿Cómo estás? 

- ¿Cómo se te ocurre preguntarme eso? ¿No ves que estoy calvo por la quimioterapia?

- Luis, por favor, solamente fue una pregunta de cortesía. 

- ¡Fue broma chavo! ¡Relájese, ando borracho, enfermo, y diciendo lo que se me pega la gana! 

- Oh.... eh, pero estás bien, ¿verdad? 

-  Fíjese que tuve que enfermarme para que ya no me importara ni madre, y así estoy más feliz que cuando estaba sano. 

- … eh, bueno, el alcohol ayuda en eso un poco... ¿Pero te sientes bien? 

- Mire, si no estoy borracho, estoy grifo. O sea, siempre estoy "feeling good." 

- Ándale... Y, ¿cómo está Brian? 

- No tengo ni la menor idea, el güey se largó para California con su novia. Que se vaya a la chingada. 

- Pensé que ustedes eran amigos. 

- Éramos. ¿No escuchaste? 

- ¿Qué? 

- ¡Se robó a mi novia! El cabrón. Y se la llevó pa' California. 

- Ay, lo siento Luis. 

- ¡Pues tómate una cerveza para que ya no lo sientas! 

- Gracias Luis, pero yo no tomo. 

- Ándale, ¡hazme el favor y toma conmigo! ¿No vez que todos estos pendejos no me quieren hablar? Piensan que los voy a enfermar... 

- Luis, por favor... 

- Mira, ten. Haz de cuenta que es agua... 

- Luis, no... 

- ¡Tómale! 

- ¡No! 

- …  

- Luis, no llores aquí, por favor... 

- Puedo llorar donde quiero... como quiera me voy a morir en un mes... 

- ¿En un mes? Me dijo Brian que... 

- ¡No me hables de Brian! Estás desperdiciando mi emborrachada. 

- ¿Cuándo supiste las noticias? 

- Más temprano hoy. 

- Ay, que lastima... 

- … 

- Luis, eh, me está esperando Rebeca afuera... 

- ¿Me vas a dejar también? 

- Rebeca me está esperando, ya sabes como es. 

- Por favor Rodrigo, no me dejes sólo... ahora siempre estoy sólo, esperando morir. 

- Eh, bueno... 

- ¡Por favor! 

- ¡Levántate Luis! ¡No ves que todos nos están viendo! Ándale, vente que te voy llevar a tu casa. 

- ¡La vida es cruel, amigos! ¡Mejor morir borracho que vivir sólo! 

- Rebeca, ayúdeme. Está demasiado borracho Luis. 

- ¿Elizabeth? 

- ¿Qué? Es Rebeca, mi novia. 

- ¡No, ella es Elizabeth! ¡Ella es Elizabeth! 

- Hay hombre, estás borracho, no sabes lo que dices... 

- ¡Elizabeth! 

- Te vamos a llevar a tu casa para que duermas. 

- Pero ella es... es... 

- ¡Por fin! Pensé que nunca se iba a callar. Abre la puerta. 

- ¿Sus padres ya saben? 

- Sí, hablé con ellos la semana pasada. Están de acuerdo. 

- … Luis es tan afortunado de tener un buen amigo como tú, Brian. 

- Él haría lo mismo por mí.

Diálogo awkward, por Juan Mora


Tras un largo fin de semana,  Juan regresa a su universidad para reanudar su posición como líder del grupo de M.E.Ch.A.  Pero se lleva la sorpresa que David ha tomado una decisión muy importante sin primero consultarlo. Todos en el grupo ejecutivo lo saben, menos él.

Juan: N’ombre, qué cansado estoy. Creo que se me había olvidado que tan largo es el vuelo de Providence hacia Ontario. ¿Tú qué has hecho, David?
David: Nada Juan, ¡nomás he dormido un montón! Oh y vi todas las seasons de House of Cards, ¡jajajaja!
-        ¡Me alegro, David! ¡Yo me puse a ver todas las seasons de Scandal con mi hermana y su marido! Ese programa esta cargado de drama y eventos inesperados, ¡en serio te lo recomiendo!
-        ¡A poco Juan! Bueno tal vez este verano me pondré a verlo… si es que no decido visitar a mis abuelos en México.
-        ¡Oh! Se me había olvidado de tus vacaciones! Cuánto tiempo tienes sin visitar a tu familia en México.
-        Bueno, vi a la mayoría de mi familia hace un par de meses en Houston… pero no he visitado Monterrey en casi 8 años.
-        ¡Wow! Cómo crees que se sentirá visitar la tierra de tus orígenes después de tanto tiempo.
-        Bueno creo que va ser muy extraño ya que no me siento tan apegado a mi cultura, aunque sea miembro de M.E.Ch.A.
-        Tienes mucha razón, M.E.Ch.A es un grupo étnico que intenta fuertemente entrelazar aspectos culturales americanos y mexicanos. Yo creo que M.E.Ch.A jamás creerá un fuerte sentimiento de orgullo como el ser Mexicano 100%.
-        Bueno, Juan. Aunque creo que tienes mucha razón con lo que dices, es importante reconocer que al final del día lo que intenta MEChA es forjar una identidad étnica muy separada de la política que rodea conceptos de identidad americana y mexicana.
-        Por supuesto, David. Tienes toda la razón, gracias por recordarme. Por cierto, ¿has visitado la página de Facebook que creó Ivania para M.E.Ch.A?
-        No, ¿la has visitado tú?
-        No. Sabes qué, déjame saco mi laptop para ver que hay en la dichosa página.
-        Okay pues, voy ir a comprar un café, ¿gustas algo? Yo lo disparo.
-        Umm, bueno un Very Berry Hibiscus suena bien.
-        Órale, ahorita regreso.
-        “MEChA de Brown estará patrocinando la candidatura de Maahika”… ¡QUÉ! ¡CÓmo que nos estaremos involucrando en la política de la Universidad! ¡No es posible!
-        ¿QuÉ tienes, Juan? Te ves muy sorprendido.
-        ¿QuiÉn decidió patrocinar la candidatura de Maahika sin primero consultarme?
-        Bueno yo lo decidí, ¿hay algún problema?
-        Qué no sabes David que Maahika se opone a numerosos principios de altruismo que M.E.Ch.A tan fervorosamente defiende, como la igualdad para gente indocumentada.
-        No lo sabía, Juan. Pero relájate, tomate el café que te traje.

-        Sabes que, creo que es mejor que me vaya a reflexionar un poco sobre lo ocurrido. Quédate con tus cafés, y nos vemos al rato.

¡Siguiente!, por Gabriel Lesser

-¡Siguiente!
  
 -         Hola, ¿todavía tienes aquí los sobres gratis?
     -         ¿Éstos?
     -        No, los más grandes. Mira lo que tengo para enviar.
 -        ¿Entonces quieres algo para un paquete delicado?
 -        ¿Eso cuesta más?
 -        Sí.
 -        Entonces no lo quiero.
 -        Pero, señora, me parece una buen idea pagar el dólar extra.  ¿Qué tienes ahí?  ¿Son fotos o algo así?
 -        Sí, fotos antiguas.  Y un diario.
 -        ¿Y no vas a pagar el dólar extra?
 -        No, las fotos ya son antiguas y están en mala forma.  Solo quiero enviarlas a mi nieto para su boda.
 -        Mira, señora, pago yo los cien céntimos extra.  Un regalo de boda.
 -        ¿Qué dices? Voy a pagar yo el dólar, pues es un regalo de boda.
 -        Vale, lo que tú me digas.  ¿Algo más?
 -        Sí, me pone algunos de estos sellos guapos con las tortugas.
 -        Son una edición especial, así que cuestan un poco extra.
 -        Entonces no los quiero.  Hasta luego.
 -        Que tengas un bien día.
 



-¡Siguiente! 

Un diálogo, por Karina Sánchez


Carlos: Ana, debí haber sabido que te encontraría aquí.
Ana: ¿Qué quieres decir?
Carlos: Pues, tú sabes…
Ana: ¿Qué?
Carlos: A todas las personas como tú les gusta este tipo de cosas.
Ana: … ¿a personas como yo?
Carlos: Sú, tú sabes, marimachas, lesbianas. Tú sabes.
Ana: ¿Tú piensas que soy lesbiana?
Carlos: ...pues…sí. Te gustan las chelas, usas flannels, tienes el pelo de ese estilo—todo corto y masculino, y estas en una pelea de lucha.
Ana: No te debo explicaciones, pero para tu información no soy lesbiana.
Carlos: ¡Ah, perdón! No hay ningún problema con namás querer ver a los luchadores, están bien ponchados y guapotes.
Ana: A la mejor eres tú el que es del otro bando.
Carlos: ¡¿Qué?! ¡NO! Yo soy bien macho. No.
Ana: Si tú dices..
Carlos: Mira, te puedo contar de todas las chavas con las que he estado.
Ana: Nadie quiere oír sobre tus ‘conquistas’. Mejor, ahí párale antes de que metas mas la pata.
Carlos: No seas aguafiestas.
Ana: Mira, ya te toleré esos comentarios estereotipados que te hacen sonar ignorante, y no quiero tener que fingir interés en las formas que has usado a las mujeres. Mejor ahí nos vemos.
Carlos: No soy así, namás que, tú sabes, uno tiene que enseñar el aprecio a las mujeres, a quién no le gustan los chiflidos y en mi cuarto tengo un montón de carteles de mujeres bellas y...

Ana: Ya deberás, mejor hay nos vidrios, porque no puedo oír como crees que la objetivación de la mujer es algo ‘bueno’ y deseado...

Un diálogo incómodo, por Corina Arnal


-     Alana: Uy, wow. Gracias, fue increíble.
-     Sebastian: Eh, ¿de nada? ¿Em, gracias a ti?
-     Alana: Estamos muy educados de repente.  Supongo que ya es demasiado tarde para este tipo de formalidades.
-     Sebastian: Si, supongo. Sobretodo después de todos esos mordiscos, eso fue algo nuevo para mi Pero, ¿si terminaste?
-     Alana: Sí.
-     Sebastian: ¿Segura? Puedo hacer algo más
-     Alana: Bueno, no es que haya terminado como tal, pero ya no quiero seguir.  Nunca logro eh Bueno, es que los medicamentos que estoy tomando ahorita no dejan que termine, así que no te preocupes, no es que fallaste o algo así.
-     Sebastian: Ah ok, que lástima.  ¿Los tendrás que tomar por mucho tiempo?
-     Alana: Empecé estos nuevos antidepresivos el semestre pasado, y hasta que no esté estable creo que no puedo considerar bajar la dosis.  Seguiré con eso, varios para la ansiedad, dormir, tú sabes, lo normal.
-     Sebastian: Sí, claro.  Bueno, espero que te estés mejorando.
-     Alana: Sí, la verdad es que me estoy sintiendo mucho mejor este semestre. He empezado a expresarme mucho más a través de mi arte, lo cual ha sido súper.  Creo que simplemente estaba manteniendo todo por dentro y ahorita por fin tengo un medio con qué comunicarme.
-     Sebastian: Ah wow, me parece increíble eso.  Yo también toco la guitarra cuando estoy muy ansioso. ¿Qué tipo de arte haces? Pintas, escribes, música
-     Alana: ¡Me encantaría oírte tocar la guitarra! Tendrás que traerla la próxima vez que vengas.
-     Sebastian: Sí, seguro
-     Alana: A mi me gustan las artes manuales, y siempre me han gustado los animales.  Empece a sentir que necesitaba una manera de expresar mi violencia interna.  Entonces, me dediqué a cazar animales pequeños y hacer arte de taxidermia.  Claro, todavía estoy aprendiendo, pero he ido a varias conferencias y ya tengo una colección decente de ardillas y conejos que se están vendiendo bien en Ebay.
-     Sebastian: la maravilla de eBay
-     Alana: ¿Quieres que prenda las luces y te enseñe algunos?  Tengo mi pistola acá también.
-     Sebastian:  Claro, me encantaría. Pero la verdad es que estoy feliz acurrucado contigo en la oscuridad.  ¿Me puedes regalar una pastilla para la ansiedad y para dormir?

-     Alana: ¡Toma! Ay, que alegría que nos conocimos.  ¡Duerme bien!

Dos hombres conversan, por Jacob Stern


Hombre 1 entra a una cacharrería. Hombre 2, uno de los empleados, es una persona de baja estatura, un enano. Está manejando la mercancía encima de una vitrina, sobre una alta escalera. Parece muy peligroso.

Hombre 1: ¡Hola! Estoy aquí para comprar un regalo para el matrimonio de mi sobrino.

Hombre 2: Buenos días. Sigue nomás.

Hombre 1: Gracias. Las vajillas de porcelana son muy elegantes aquí.

Hombre 2: Sí, gracias. Nos importa mucho la calidad por aquí.

Hombre 1: Listo… ¿Necesitas ayuda?

Hombre 2: ¿Necesito ayuda? ¿Yo? No. ¿Por qué?

Hombre 1: Ehh, porque me parece que la porcelana es muy delicada.

Hombre 2: ¿La porcelana es muy delicada? Hago eso cada, día. No creas que porque soy enano, no puedo hacer mi propio trabajo

Hombre 1: ¿Qué? ¿Eres enano? No me di cuenta. No puedo ver bien. Solo vi que tu estabas cargando porcelana sobre una escalera, me pareció muy difícil.

Hombre 2: …Whatever. Sigue no más.

Después de pocos minutos, el Hombre 1 encuentra una porcelana muy elegante.

Hombre 1: Bueno. Ese es muy elegante. Quiero eso.

Hombre 2: … lo tengo. Cuesta 150 dólares.

Hombre 1: ¡¿150?! Es muy caro, ¿no?

Hombre 2: Le cuesta $150.

Hombre 1: Bueno. Aquí está. ¿A dónde te fuiste?

Hombre 2: Estoy aquí!!!

Hombre 1: A ahí estás… no te vi sobre la caja de registradora…

Hombre 2: ¿No me vo? ¡¿Por qué?!

Fin.

domingo, 6 de abril de 2014

El billete, por Nicole Byer

Busco mi billete de autobús. El taxi va a venir dentro de diez minutos para llevarme a la estación, y no tengo ni idea dónde está, y no puedo recordar cuándo lo tenía. Lo compré, y lo puse en mi bolsa, sí… pero ya no está en mi bolsa y no puedo recordar nada más. Bueno… mi apartamento no es grande. Sólo hay tres habitaciones, y tiene que estar aquí… ¿verdad? No está sobre la mesa, no está al lado de mi cama, no está entre los cojines del sofá… el taxi está aquí. Me tengo que ir ya, y voy a la estación aunque no tengo el billete porque necesito coger este autobús. El próximo no vale.
            No está en el ascensor. No está en la calle. No está en el taxi, pero yo sí estoy en el taxi, y estoy nerviosa. Llegamos a la estación. Veo el autobús y quiero volver al apartamento y llorar, y no salir, y no tener que decirle por qué no estaré allí con él esta noche. Salgo del taxi:
            “¡Buen viaje!”
            “Gracias.”
            Me acerco al autobús y el conductor me amenaza con su montón de billetes ya entregados. Le empiezo a hablar.
            “¿O sea que usted quiere subir sin billete?”
            “Pues sí, pero compré un billete, se lo juro. Lo perdí.”
            El conductor niega con la cabeza y suspira.
            “Por favor, hágase a un lado, que los pasajeros quieren subir.”
            Mi mente empieza a girar. Piensa. Necesito llegar allí esta noche, y lo haré con o sin la aprobación del conductor. Veo la cola de gente subiendo y el grupo de cuatro o cinco personas poniendo su equipaje en el lado del autobús. Las maletas no tienen billetes, supongo. Alguien se da cuenta de que los estoy mirando.
            “Oye, ¿te ayudo? Dame tu maleta.”
            “No, no, está bien… lo puedo hacer yo, gracias.”
            Ellos se van y yo me acerco. Hay bastante espacio en el compartimiento, aún con todo el equipaje dentro. Tengo que decidir ya; el conductor vendrá dentro de poco para cerrarlo. Qué idea más loca… pero el próximo autobús no vale. Pongo mi maleta en el rincón del compartimiento y subo detrás ella. Me acuesto en el suelo metálico y me escondo. Oigo pisadas justo afuera, la puerta cierra, y todo se oscurece.
            La verdad es que no estoy tan incómoda. No hace calor ni frío, puedo estirar las piernas completamente, y uso mi mochila como almohada. Las vibraciones del motor y de las ruedas me relajan. Me siento como si estuviera soñando, y sonrío. Es gracioso, esto. Gracioso hasta que me encuentren… pero no hay paradas, y tengo cinco horas para pensar en cómo salir sin que nadie se dé cuenta.
            ¿Dónde estará mi billete? El no saber me molesta. Casi nunca pierdo nada; pongo las cosas donde deben estar, donde sé que las voy a tener cuando las necesito… ah. ¡Qué gracioso! Claro, claro que lo puse en mi maleta, ya recuerdo. Donde sabía que lo iba a tener cuando lo necesitaba. Esta vez mi sistema de organización no ha funcionado tan bien. Abro la cremallera de la maleta y siento el borde algo serrado del pequeño billete. Sonrío de nuevo.
            Me duermo, y al despertarme hay luz y movimiento. La pila de equipaje disminuye y me toca irme. No puedo ver a nadie, y salgo con el billete y mi maleta en las manos. No lo podía ver antes, pero el conductor está justo aquí fuera de la puerta. Él me mira y le sonrío.
            “Pero… ¿Qué?” me pregunta con desconcierto.

            “Aquí tiene usted el billete,” le respondo, y me voy sin mirar atrás.