[Este cuento participó en el Concurso #99 de ficción breve, convocado por Alberto Chimal en su web Las Historias]
Le gustaba [aquel] tiempo, antes de que abriera el mercado. Antes de que llegaran las multitudes, con sus gritos y sus demandas y sus risas estridentes. Estos minutos tranquilos en los cuales ella podía abrir su propia tienda, su propio palomar en el revoltijo de escaparates. El sol, como ella, todavía no estaba completamente despertado, y lanzaba una luz gris en los pasillos angostos del mercado. Después de preparar la tienda, siempre fumaba un cigarillo para espabilarse. [Inhaló] por la boca, y dejó escapar el humo por su nariz, enrollándose perezosamente. Eventualmente, llegaría el primer cliente del día, y ella lo consideraría, no cruelmente, pero no estusiastamente tampoco, agarrándose por un nuevo día de trabajo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario