Era 3 de la tarde, y José estaba pintando su tienda desde su papá la pintó cuando él era un niño. El recordaba el olor fuerte de la pintura a base de plomo. El tráfico pasaba ruidosamente afuera.
“José! José!”
Genial.
“No te atreverías a entrar con tu pinche perro Darwin! Va a destruir todo mi trabajo.”
“Lisa no toca nada guey!
“…No importa. Porque estás aquí?”
“Bueno… José, recuerdas la silla de rueda que tu padre usó?”
“Si por su puesto… porque?”
“Me puedes prestarla? La necesito por este jueves.”
“Porque?”
“Bueno, mi amigo y yo estamos tratando de inventar una manera de impulsar las sillas de rueda por energía solar. Así, nosotros estamos tratando de utilizar el poder del sol para ayudar las personas discapacitados.”
“José! José!”
Genial.
“No te atreverías a entrar con tu pinche perro Darwin! Va a destruir todo mi trabajo.”
“Lisa no toca nada guey!
“…No importa. Porque estás aquí?”
“Bueno… José, recuerdas la silla de rueda que tu padre usó?”
“Si por su puesto… porque?”
“Me puedes prestarla? La necesito por este jueves.”
“Porque?”
“Bueno, mi amigo y yo estamos tratando de inventar una manera de impulsar las sillas de rueda por energía solar. Así, nosotros estamos tratando de utilizar el poder del sol para ayudar las personas discapacitados.”
Silencio.
“José!? Sigues ahí? José?!?!”

No hay comentarios:
Publicar un comentario