lunes, 7 de abril de 2014

Dos hombres conversan, por Jacob Stern


Hombre 1 entra a una cacharrería. Hombre 2, uno de los empleados, es una persona de baja estatura, un enano. Está manejando la mercancía encima de una vitrina, sobre una alta escalera. Parece muy peligroso.

Hombre 1: ¡Hola! Estoy aquí para comprar un regalo para el matrimonio de mi sobrino.

Hombre 2: Buenos días. Sigue nomás.

Hombre 1: Gracias. Las vajillas de porcelana son muy elegantes aquí.

Hombre 2: Sí, gracias. Nos importa mucho la calidad por aquí.

Hombre 1: Listo… ¿Necesitas ayuda?

Hombre 2: ¿Necesito ayuda? ¿Yo? No. ¿Por qué?

Hombre 1: Ehh, porque me parece que la porcelana es muy delicada.

Hombre 2: ¿La porcelana es muy delicada? Hago eso cada, día. No creas que porque soy enano, no puedo hacer mi propio trabajo

Hombre 1: ¿Qué? ¿Eres enano? No me di cuenta. No puedo ver bien. Solo vi que tu estabas cargando porcelana sobre una escalera, me pareció muy difícil.

Hombre 2: …Whatever. Sigue no más.

Después de pocos minutos, el Hombre 1 encuentra una porcelana muy elegante.

Hombre 1: Bueno. Ese es muy elegante. Quiero eso.

Hombre 2: … lo tengo. Cuesta 150 dólares.

Hombre 1: ¡¿150?! Es muy caro, ¿no?

Hombre 2: Le cuesta $150.

Hombre 1: Bueno. Aquí está. ¿A dónde te fuiste?

Hombre 2: Estoy aquí!!!

Hombre 1: A ahí estás… no te vi sobre la caja de registradora…

Hombre 2: ¿No me vo? ¡¿Por qué?!

Fin.

No hay comentarios: