domingo, 6 de abril de 2014

Huevones, por Tom Sullivan


“Bueno, ¿Mar'a?  ¿Dónde estai?  Mira, necesito que me ayudes.  ¿Teni tú 2.000 luca para sacar me de aquí?....Sí otra vez, obvio huevona.  Si…allí en el Parque Bustamante.  No, mira yo no estaba haciendo nada.  Lo normal.  Unas chelas, un pito, todo tranquilo.  De repente viene un paco ahuevonao y este huevon me dice, ‘No se puede tomar aquí señor,’ como un robot concha su madre.  Le dije, ‘Sale huevón.  Déjame en paz, concha tu madre.’  Y sabes qué María, Mar, María.  ¿Sabes qué?  ¿Alo?  ¿María? ¿Alo?  ¿Estás allí? ¿Por qué lloras?  Escucha, ¡no hice nada!  ¡Cállate!  No hice nada.  ¿Sabes lo que él hizo?  Sacó su vara y me rompió la frente…¡¿Mejor?! ¿Cómo que mejor?  Escucha María, después me agarró y me tiró hacia el auto.  Y ahora estoy aquí cubierto de sangre en esta huevá con todos los borrachos de esta ciudad.  No puedo soportar este olor.  Por eso,  ya te pregunté.  ¿Teni 2.000 luca?...¿Aló?...¿María?...¿María?  ¡Rayos!...Esa huevona me cortó. ¡Chuta!”
“Oye huevón.”
“¿Qué?”
“Oye huevón. ¿Quién fue? ¿Tu mujer?  ¿Bonita?  ¿Te chupa…dientes…jajaja?"
“¡Cállate huevón concha tu madre!"
“¿Y cómo está la chiquilla esta noche, frustrada sola?”
“Si vos me hablai una palabara más te voy a sacar la garga–”
¿Vos erí un hombre de negocios?  No spera, spera spera….BRAAAAP…Aaaahh…un abogado?  No spera spera…. ¿vos erí uno de esos huevones que va casa por casa vendiendo no sé que no sé cuanto?  Cuantas veces han cerrado la puerta en tu cara fea. Jajajaja.”
“Vos no teni ni una puerta. ¿Y que hace vos, perro callejero?  Pobrecito borracho.  ¿Comi los pancitos que te dejan en la calle, la parte de la empanada que nadie quiere, esa masa extra sin carne y queso?  No spera spera spera, tu erí un maldito chinchinero  Siempre interrumpe el almuerzo pidiendo plata.  Nunca te invitaré a tocar al lado de mi mesa.”
“A mi no me importa  tu mesa, huevón.  No hay nadie interesante allí…Pues tu mujer.”
“Y porque vos staí aquí, perrito?  ¿Qué hiciste?”
“Bueno, yo estaba en Plaza Ñuñoa.  Acabé de salir de ese bar sin nombre en la esquina de Irarrázaval y Holanda cuando de repente un loco me acercó y me pidió plata.  Le dije, “Sale huevón.”  Pero me siguió por la calle.  Entonces agarró una botella vacía y la rompió sobre su cara.  Un paco me vio desde el otro lado y yo empecé a correr.  Entré en el bar de nuevo y me encerré en el baño.  Estoy aquí porque no había una ventana en el baño. 

“Ah huevón ahuevonao ¡concha tu madre!”

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