martes, 1 de abril de 2014

Calle de Las Madrinas, por Kevin Gonzalez

[Este cuento participó en el Concurso #99 de ficción breve, convocado por Alberto Chimal en su web Las Historias]

Entre calles pulidas por las suelas de pasos viejos que me aconsejan, las ofertas desechables proliferan los abarrotes que se encuentran en la calle de Las Madrinas. Los perros me lloran sus canciones deambulantes junto con los chismes insignificantes de las señoras, una atmósfera tan distanciada e irreal que me quedo como turista perdido, guiado solamente por las ofertas persistentes en cada girada que doy. Queremos dólares, me gritan los letreros hasta la profundidad de mis sueños, ahogándome en una fuente de mensajes subliminales. La incertidumbre de mi camino me subyuga bajo el control de los pasos predestinados que dieron rumbo por esta banqueta, la banqueta elíptica que se repite, la banqueta continua, la banqueta con ofertas desechables, guiando cada pasajero hacia un fin predestinado. Me llaman los pasos viejos, me gritan que los libere del castigo infernal del silencio del olvido. Las ofertas me convierten en papel desechable y mi cuerpo erosiona con cada soplada del viento. Solamente quedan los ecos de mis pasos en la calle de Las Madrinas.




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