[Este cuento participó en el concurso #98 de ficción breve convocado por el escritor Alberto Chimal en su sitio Las Historias]
Desde su oficina improvisada que consistía de una mesa, un ordenador, y una impresora en un almacén abandonado, el jefe dio los ordenes nuevos a sus vendedores sin levantar la cabeza de su maquina. “Tenemos un método nuevo de distribución. El envío llegó así.” El jefe sacó una caja de cartón desde debajo de la mesa y la abrió con un lápiz. Dentro había tres peluches, uno para cada vendedor. “Tómenlos,” dijo el jefe. Eran pesados, dos kilos cada uno. “Váyanse. Tienen hasta domingo para vender todo.” Los tres vendedores salieron del almacén cada uno con un perro sobre el hombro.
Al oír la campana que indicó el final del recreo, Panchito dejó caer el animal llena de canicas para correr a la sala de matemáticas.

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