viernes, 28 de marzo de 2014

La muerte, por Kevin Gonzalez

Paitoo conocía y no conocía el concepto de la muerte. Un día, mientras caminaba a lo largo de la playa con su abuelo, pisó el guano morado de los pájaros. Su abuelo le había dicho una vez que la vida salía del guano. Esas frases perdidas de siempre flotaban por el aire pesadísimo e húmedo de la isla, y en ese día persiguieron a Paitoo como las moscas carnivoras de la isla de los monos. Claro, Paitoo no entendía a los disparates de su abuelo, y le contestaba con la mirada de siempre. Su abuelo respiró profundamente y dijo: Mire esas flores. Paitoo miró hacia unas plantas moradas que salían del guano, refrescados por la espuma de las olas que apenas alcanzaban a ese punto. Le parecían extraños a Paitoo, plantas tan pequeños cuando todas las plantas de la isla eran enormes. Las plantas pequeñas solamente se encontraban en la isla de los monos. Pasó otra ola, y con ella saltó un pez y quedó al lado de la planta morada. Siguió soltando frases su abuelo en una manera desorganizada, pero la humedad del aire lo organizaba en esta frase: El guano alimenta todo. Bajó su abuelo a recoger el pez negro, que medía casi dos metros. Paitoo se movió para ayudar a su abuelo. Entonces Paitoo, con su curiosidad de siempre, le preguntó a su abuelo porque su padre se había ido de la isla si había tanto guano. El abuelo sabía que Paitoo conocía y no conocía el concepto de la muerte, y decidió responder a Paitoo la frase: Se fue a la isla de los monos. Ahora es parte de toda la naturaleza, como este pez. En realidad, su padre se había muerto por la misma manera que todos morían en la isla. Paitoo empezó a llorar fuertemente, porque todos los de la isla siempre decían que los muertos se iban a la isla de los monos. Viendo a su nieto llorar, el abuelo le dijo: Paitoo, tu padre se fue para que nosotros podamos vivir. Su cuerpo regresó al mar, el mar a los peses, los peses a los pájaros y los pájaros al guano. Es el gran círculo de la vida. Paitoo entonces entendió un poco de la locura que exhalaba su abuelo. Le parecía triste la noción de la muerte, en cómo alguien se desaparecía y solamente regresaba en una forma inferior. Paitoo observaba a las plantas moradas que salían del guano. Una ola pasó sobre el guano, llevándose la planta morada hacia el mar, hacia la isla de los monos. Fue en ese momento que Paitoo decidió a nadar a la isla de los monos cuando llegaba de edad. 

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