viernes, 28 de marzo de 2014

La Búsqueda, por Corina Arnal

Vi un video recientemente de mi mamá jugando una especie de peek-a-boo criollo conmigo.  El tape dice Navidades 1992.  Mi cara pequeña y redonda registra terror absoluto cuando mi mamá se cubre la cara con sus manos grandes y me pregunta ¿dónde está mami? La versión bebe de mi pela sus ojos y mira hacia los lados, con una mueca que me han dicho que todavía repito en estados de pánico.  Dos segundos después, mi mama levanta sus manos y revela su cara sonriente, celebrando ¡aquí estoy! Aliviada y feliz, me río al reencontrar a mi mamá. En medio de mi risa se vuelve a cubrir los ojos y mi búsqueda desesperada por ella vuelve a empezar.  Cada vez que desaparece me asusto, pero supongo que en algún momento espera que aprenda que sigue ahí, que nunca se fue, que siempre vuelve a aparecer. 
            Viendo el video, resiento la crueldad compleja del juego.  Se dice que este juego es importante para el desarrollo de los bebes porque les enseña el concepto de la permanencia del objeto.  Aunque no pueda ver a mi mamá, sigue ahí.  Pero de repente a la misma vez estamos aprendiendo que hasta las cosas más importantes en nuestras vidas posiblemente desaparecen en un instante.  Mi mamá quiere que confíe que aunque no la vea, siempre la reencontraré.   Desafortunadamente, luego aprendemos que aunque todo comienza con un dónde, casi nada se nos anuncia con un aquí estoy.   Seguimos preguntando dónde, dónde, dóndes, y así se van acumulando en una investigación solitaria y sinsentido.  Mi mamá, por su parte, sigue exclamando aquí estoy, pero ella ya no es mi todo, y la única lección que no ha sabido enseñarme es que algún día cuando la busque ya no estará.
            Me estoy cansado de buscar y no encontrar.  Busco buscar algo, algo que encienda mi curiosidad y conciencia y me invite a seguir investigando su lugar.  Busco lo que antes era mi madre –mi comida, mi comunidad, mi cuna.  Mientras tanto, trato de expresarle al mundo yo estoy aquípor si acaso otra persona me esta buscando, se trepa por mi camino, y me puede decir dónde coño es aquí.

No hay comentarios: